Congregación

Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen

Marie Poussepin,  nace el 14 de octubre  de 1653 en DOURDAN, población próspera, cercana a Paris, perteneciente a la diócesis de Chartres.  Los Padres de Marie: Claude Poussepin y Julienne Fourrier, forman un hogar con sólidas convicciones  cristianas que transmiten a sus hijos. Marie es la mayor de 7 hermanos, todos murieron muy jóvenes exceptuando el más pequeño Claude.

La Familia Poussepin se dedica al igual que otras de su misma ciudad a la fabricación artesanal de medias de seda. La industria familiar es floreciente y cuenta con la colaboración de numerosas aprendices jóvenes que se forman en el oficio.

En 1684, Marie Poussepin lleva la total responsabilidad de este taller, después de la muerte de sus padres. Francia vive en este momento profundas transformaciones sociales y económicas. Como mujer de empresa se adapta a estos cambios y sin temor introduce  en su fábrica maquinaria nueva, importada de Inglaterra y abandona la seda para tejer en lana. De ese modo Marie se convierte en pionera de una industria nueva.

Poco a poco Marie deja la dirección del negocio en manos de su hermano. Será en 1691 cuando Marie Poussepin se desprende de toda responsabilidad empresarial.  Desde muy joven, cuando aún vivía su madre, Marie era miembro activo de la Cofradía de la Caridad establecida en su parroquia.  Ahora liberada de las obligaciones comerciales, se puede dedicar más  intensamente a las obras de caridad.

Los últimos años del siglo XVII, no fueron fáciles para estas regiones de Francia, el hambre y las epidemias eran abundantes y aumentaba el número de pobres y enfermos. Hacia 1962, el P. Francois Mespolié conoce la orden Dominica y halla en ella una respuesta  a sus deseos de una vida espiritual más intensa. “Comprende que es el camino que Dios le señala”,  y decide formar parte de la Tercera orden de Santo Domingo. Este hecho marcara después la Congregación.

A principios de 1696, Marie Poussepin deja  la ciudad industrial de Dourdan y se instala en Sainville, un pueblecito muy pobre y necesitado. Desea dedicar toda su atención a los más desfavorecidos, especialmente a los niños y los enfermos.

Pronto se le unen un reducido número de jóvenes, carentes de medios de subsistencia a las que ayuda enseñándoles a vivir cristianamente y a hacer de su vida un servicio para los demás.  Nace así la  primera comunidad de Hermanas Dominicas dedicadas al servicio de la caridad.   Toman como ejemplo la Virgen María en su Presentación  al Templo. Necesarias para lograr la aprobación oficial de la Congregación,

A partir de ese mismo año 1696; Marie Pousepin inicia las gestiones legales Los trámites son largos  y laboriosos y no se obtienen hasta 1724.

Finalmente en su testamento, Marie Pousepin, recomienda a las Hermanas tener un vivo celo por la instrucción de la juventud, el cuidado de los pobres enfermos, el espíritu de pobreza y el amor al trabajo.

En la profundidad de su fe, Marie Poussepin comprende que se acerca a la plenitud, 90 años después de haber iniciado su vida, despojada, libre y serena, se entrega a la oración y al silencio.  El Señor viene  a buscarla  el 24 de enero de 1744.

Pedagogía de Marie POussepin: 

Entiende la educación en su contexto: las niñas están solas a causa de la orfandad, su estado es de miseria, como consecuencia de la devastación que trae consigo la guerra; necesitan afecto y promoción, y ella les ofrece su mano dulce y afectuosa para guiarlas.

Para Marie la escuela significa un momento esencial en el enriquecimiento de la persona y lo entiende desde el desarrollo del saber y del hacer, desde su honda vivencia de fe católica y como una acción caritativa “la que da más gloria a Dios”.

Una proyección que parte de la persona, entendiendo que la educación es para algo, y este algo es el mismo ser humano, un ser que no sólo necesita dotar su intelectualidad, sino que además necesita fortalecer su esfera relacional  consigo mismo, con los demás, con el medio que lo rodea y del cual hace parte, y una esfera espiritual que le permita dar cuenta de la fe que moviliza la existencia y le da sentido a todo cuanto realiza.

El carisma fundacional de Marie Poussepin está inmerso en esta realidad humana y se hace novedoso porque es integral. Su mérito es de organizar la escuela para niñas pobres a fin de que, además de su formación cristiana aprendan un oficio.